Los amantes pasajeros de Almodóvar

El otro día comentando con mis compañeros sobre el cine español y las podemos clasificar en tres: Hollywoodienses, Almodóvar (merece categoría aparte) y de “humor”. Reconozco que no había visto muchas películas de Almodóvar, así que decidí ver una. Los amantes pasajeros.

Me decidí porque parecía una mezcla entre humor y Almodóvar y pensé que no podía fallar en mi elección.

Como el gran cineasta consolidado que es, me esperaba otra cosa, lo siento por Pedro. Reconozco que la cosa no dio mucho de sí, y eso que me he esforzado en exprimir y rebuscar en mi ración de optimismo para hacer la crítica.

La película de  La piel que habito, me pareción muy buena. Tocando un género que creo no tocaba desde Matador. Lo que significó además su reencuentro con Antonio Banderas.

Pero en este caso, Pedro vuelve a mirar atrás pretendiendo reinventar la comedia “made in Almodóvar” que tantas alegrías le dio. Recordemos Mujeres al borde de un ataque de nervios, Kika o Que he hecho yo para merecer esto. La cuestión es que, al menos en esta ocasión, no hay visos de esa frescura. No he visto ese punto naif de cine independiente. Ese cine hecho con pocos recursos que se respiraba en su primeras comedias.

Crítica maligna de los Amantes Pasajeros

Este Amantes Pasajeros se queda en un pobre intento de entretejer, bajo la apariencia de una película coral, las siempre rebuscadas historias de los personajes “almodovarianos”. En este caso se sacan a la luz los trapos sucios de unos tripulantes (Javier Cámara, Raúl Arévalo, Carlos Areces, Hugo Silva y Antonio de la Torre) y sus enredos sexual-amorosos.  Las historias entre la tripulación y unos pasajeros de primera clase.

La tripulación tiene lo suyo también,  una simple pareja en viaje de novios (Miguel Ángel Silvestre, Laya Martí). Un banquero corrupto y hundido (José Luis Torrijo). Una puretona vidente que pierde su virginidad en el mismo avión (Lola Dueñas). Una madame regente de una agencia de escorts. El asesino a sueldo que acaba enredado con esta última (José María Yazpik) y un rompecorazones en crisis (Gillermo Toledo). Cuya historia parece que en un principio iba a dar mucho de sí, pero que finalmente se queda en humo, como la película en sí.

Ni el gran elenco de actores, ni los recurrentes gags de dudoso gusto ni  los cameos de Paz Vega, Antonio Banderas y Penélope Cruz, han evitado que estos pasajeros hayan aterrizado a duras penas.

Ni hablar tampoco del poco acierto de la pseudo dramática banda sonora de Alberto Iglesias. Muy lejos de lo que una presunta comedía necesita.
Y es que cuando una peli que presume de comedia provoca no más de un par de carcajadas, no las mías, en apenas hora y media, es que algo falla.

Parte positiva

Pero seamos justos, no todo es malo. Destaco la coreografía del I’m So Excited de  The Pointer Sisters.  Clavada por los tres azafatos, Javier Cámara, Raul Arévalo y Carlos Areces.

Al igual que Carmen Machi, que lo borda en su pequeño cameo. De muy buen gusto también, debería tomar nota alguna que otra aerolínea, es la decoración del avión, tapicerías, moquetas, etc. Y el diseño del vestuario de los azafatos/as de la mano de David Delfín. Al final terminé la peli con buen sabor de boca. La culpa se la lleva el temazo usado para los créditos finales, The Look de los ingleses Metronomy.